A NUESTROS LECTORES 17 agosto, 2015 – Publicado en: ARTICULOS – Etiquetas:

Mediante la publicación que iniciamos con este número, presentamos a los lectores de lengua castellana la «Rivista di Studi Tradizionali», que viene apareciendo de manera ininterrumpida desde el año 1961 en Torino, Italia**. A nuestro entender la misma se caracteriza por haber procurado mantenerse siempre fiel al espíritu de la obra de René Guénon. En efecto, a lo largo de sus páginas hallamos, al lado de los escritos de aquél a quien A. Asti Vera llamó «el último metafísico de Occidente» y de textos de carácter propiamente iniciático tomados de las grandes tradiciones de Oriente, una serie de artículos destinados, ya a corregir defectos de comprensión atinentes a ciertos aspectos de la doctrina tradicional expuesta por René Guénon –manifestados por quienes de un modo u otro se interesan en estos argumentos–, ya a rectificar falsas cuestiones suscitadas por determinados ambientes que se muestran anticipadamente dispuestos en contra de aquélla, ya, en fin, a echar luz sobre las actuales prolongaciones de los más variados exponentes de aquel «neo-espiritualismo» que Guénon, desde sus primeros escritos juveniles, denunciara clara y llanamente como un error.

Tal vez para el gusto de algunos, la posición que acabamos de resumir pueda parecer sobre todo falta de «originalidad», como hemos escuchado decir, efectivamente, varios años atrás. Nosotros consideramos, en cambio, que la publicación que estamos presentando, colocándose de hecho en el plano iniciático –donde por definición las consideraciones individuales carecen de peso– adopta a sabiendas una postura que se sitúa acertadamente en las antípodas de cualquier «individualismo», una de cuyas manifestaciones es precisamente la búsqueda de originalidad a toda costa. En respaldo de cuanto hemos dicho, citaremos aquí un párrafo de René Guénon extraído de su obra póstuma «Études sur l’Hindouisme» (pag. 146): «[…] Concluiremos con una última observación: a propósito de Shrî Ramana Maharshi, J. Herbert dice que su enseñanza “presenta una notable particularidad, y es, que de ningún modo pretende aportar nada nuevo”; ahora bien lejos de representar una “particularidad”, tal postura es, al contrario, la única actitud normal y válida en toda civilización tradicional; es más, precisamente por eso es que en tales civilizaciones no puede haber “pensadores” ni, sobre todo, inventores de sistemas filosóficos, es decir, hombres que ponen la originalidad individual por encima de la verdad» [la cursiva es nuestra].

Volviendo a la «Rivista» queremos agregar que, a pesar de que hayan transcurrido cuarenta años desde que apareció su primer número, el contenido del mismo -así como el de los sucesivos- mantiene intacto todo su interés. Por otra parte, no podría ser de otro modo cuando la temática de que se trata tiene por objeto la doctrina tradicional pura; en cambio, cuando el tenor de los escritos está motivado por determinados hechos circunstanciales, es inevitable que los mismos acusen al menos en una cierta medida el sello del tiempo. Pero aun en tales casos, como el lector podrá constatar por sí mismo, serán las consideraciones doctrinales las que de todas maneras siempre prevalecerán ampliamente por encima de las cuestiones meramente temporales; y como, además, la mayor parte de las veces aun estas últimas se mantienen hoy más o menos vigentes, podemos estar seguros que la validez y el interés de tales escritos sigue siendo de plena actualidad.

Por eso es que hemos decidido conservar la estructura original de cada número, omitiendo tan sólo aquellos escritos que, por su carácter más específicamente local –nos referimos sobre todo a reseñas de algunas revistas italianas–, podían resultar de escaso interés para un público de habla española. En su lugar presentaremos ya sea artículos que a nuestro entender no desmerezcan el nivel de los demás textos, o bien traducciones de escritos de carácter tradicional afines con los argumentos tratados en el número correspondiente. Por supuesto no estamos aludiendo más que a algunos pocos casos, pero igualmente hemos considerado justo poner a nuestros lectores al tanto de ello, al bosquejar –como estamos haciendo– el plan que habrá de seguir nuestra publicación.

En fin, no queremos dejar pasar la ocasión sin agradecer la disposición y la confianza con las que nos ha distinguido el Director responsable de la «Rivista di Studi Tradizionali», otorgándonos la necesaria autorización para llevar a cabo un proyecto que veníamos acariciando desde hace tiempo. Esperamos que nuestro trabajo se muestre siempre a la altura de la misma, para lo cual intentaremos superar nuestras propias limitaciones en cada oportunidad, las cuales –conviene decirlo– se hallan en la raíz de aquellas imprecisiones de lenguaje que, tal vez, aquí y allí puedan oscurecer el contenido de los textos que aquí presentamos.

Como quiera que sea, confiamos en que el fruto de nuestros esfuerzos sepa trasladar de manera suficientemente apropiada el espíritu que prevalece en dicha «Rivista», para beneficio de todos aquellos que, como nosotros, lejos de contentarse con las banalidades de la «vida ordinaria», sienten la imperiosa necesidad de hallar una respuesta a los propios interrogantes fundamentales. Bien sabemos que su número será considerablemente reducido, pero poco importa. Como decía René Guénon en «Oriente y Occidente», «[…] Cuando se está persuadido de la necesidad de ciertos cambios, se impone hacer algo en este sentido [esto es, expresar ciertas ideas], y dar al menos, a quienes sean capaces (porque a pesar de todo alguno debe haber), la ocasión de desarrollar sus facultades latentes. La primer dificultad consiste en llegar a los que posean tales cualificaciones y tal vez ni siquiera imaginan cuales son sus posibilidades»
* Artículo publicado en la Revista de Estudios Tradicionales Nº 1, Enero-Junio 2002.

** Nota: La Rivista di Studi Tradizionali dejó de publicarse en el año 2003. Al momento de la publicación del presente artículo la Rivista aun se editaba.

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