CAMBIAR DE MENTALIDAD 24 julio, 2016 – Publicado en: ARTICULOS – Etiquetas: ,

Revista de Estudios Tradicionales Nº 15, págs. 48-64
(Fragmento)

Que René Guénon haya siempre manifestado un especial interés por cuanto se refiere a la vía iniciática masónica, y esto ya a partir de sus primeros escritos aparecidos en «La Gnose» y en «La France Antimaçonnique», es una de esas cosas sobre las cuales no sería necesario detenerse, si no fuese por los equívocos que ciertos ambientes siguen propagando deliberadamente. El considerable espacio expresamente dedicado en su obra a la iniciación masónica está, sin embargo, a la vista de todos [1], sin contar con que, hacia el final de su vida, él sostuvo, tal como se sabe desde hace mucho tiempo, ciertos intentos destinados a favorecer la restauración de la «operatividad» en la Masonería «especulativa». Mejor aún, a juzgar por lo que se desprende de sus numerosísimas reseñas tocantes a cuestiones de carácter masónico, no cabe duda alguna de que, a lo largo de toda su vida, Guénon no dejó jamás de trabajar en este sentido, procurando suscitar en este dominio una revivificación de las tendencias espirituales adormecidas, revivificación que, como ningún otro, él deseaba que pudiese producirse [2] .

Examinando precisamente tales reseñas, hemos descubierto una observación que nos parece digna del mayor interés desde el punto de vista en que nos situamos aquí, y por eso es que creímos oportuno desarrollar en este estudio algunas de las consecuencias que de ahí se pueden sacar en una óptica puramente «operativa». He aquí un breve resumen de los puntos más importantes de esta reseña, incluida en el tomo I de Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage (pp. 244-47): partiendo de un artículo aparecido en el «Mercure de France», R. Guénon no se deja escapar la ocasión para indicar cual es, para él, «el único verdadero remedio» contra la decadencia que aqueja actualmente a la Masonería; dicho remedio consistiría en «cambiar la mentalidad de los Masones, o al menos –precisa– de aquéllos que son capaces de comprender la propia iniciación, pero a quienes, conviene decirlo, no les ha sido brindada hasta ahora la posibilidad». Y para terminar, agrega: «Trabajar para “producir una regeneración de la Masonería en el sentido tradicional”, no significa “pedir la luna”, pese a lo que diga “Intorbidus”, ni forjarse ilusiones; se trataría solamente de aprovechar las posibilidades de que se dispone, por más que éstas puedan ser reducidas, para empezar; pero, en una época como la nuestra, ¿quién se atreverá a emprender una tal obra?» [todas las cursivas son nuestras].

Se habrá observado que el primer extracto citado más arriba contiene, aun cuando de manera velada, una referencia a un hecho nuevo, a algo que habría intervenido para permitir que pueda producirse el cambio de mentalidad preconizado por Guénon. Pues bien, teniendo en cuenta que el valor intrínseco de los ritos y los símbolos conservados por la Masonería se mantuvo esencialmente inalterado hasta nuestros días, ¿cuál sería, entonces, ese elemento que vino a añadirse para que Guénon pudiese considerar que los miembros debidamente cualificados de ésta, disponen ahora de una ocasión propicia para poder cobrar efectivamente conciencia de la propia iniciación? […]

*Artículo publicado originalmente en la revista italo-francesa «La Lettera G / La Lettre G», n° 1, equinoccio de otoño de 2004, cuya versión en lengua castellana presentamos aquí a nuestros lectores, gracias a la gentil autorización de su Director, Pasquale Casaretta, a quien va todo nuestro agradecimiento. Se trata del primero de un serie de escritos de dicha publicación, continuadora de la prestigiosa «Rivista di StudiTradizionali», que tenemos previsto ofrecer en los próximos números de nuestra «Revista».

[1] Además de los dos importantes volúmenes destinados a los Estudios sobre la Francmasonería y el Compañerazgo, hay que incluir otras obras como Consideraciones sobre la Iniciación, Iniciación y realización espiritual, El esoterismo de Dante y La Gran Tríada, y muchos capítulos de Símbolos de la Ciencia sagrada, que presentan un interés puramente masónico. Pero eso no es todo: bien mirado, en cada uno de los escritos de R. Guénon se pueden descubrir alusiones, explícitas o no, a esta materia, por la sencilla razón de que todos los temas fueron tratados por él desde un punto de vista esencialmente iniciático.

[2] Como prueba de lo que afirmamos, he aquí un pasaje tomado de un artículo de «Palingenius» aparecido originalmente en el año 1910, y que hoy se halla incluido en la obra póstuma de R. Guénon, Études sur la Franc-Maçonnerie et le Compagnonnage (tomo II, pág. 271): «[…] no debería olvidarse jamás el carácter iniciático de la Masonería, que no es ni puede ser, a pesar de lo que se haya dicho, ni un club político ni una asociación de ayuda mutua. Indudablemente, no se puede comunicar aquéllo que, por definición, es inexpresable, y por eso es que los verdaderos misterios se preservan de suyo contra toda indiscreción: pero se puede al menos brindar las claves que permitirán que cada uno alcance la inciación efectiva mediante sus propios esfuerzos y la meditación personal, y se puede también, conforme a la tradición y la práctica constantes de los Templos y Colegios iniciáticos de todos los tiempos y países, poner a aquél que aspira a la iniciación en las condiciones más favorables para la realización, y brindarle la ayuda a falta de la cual le sería prácticamente imposible lograr dicha realización» [todas las cursivas son nuestras].

« EL BLANCO Y EL NEGRO
AMOR MI MOSSE, CHE MI FA PARLARE »