EL-MALÂMATIYAH 14 agosto, 2016 – Publicado en: ARTICULOS – Etiquetas: ,

EL-MALÂMATIYAH
Revista de Estudios Tradicionales Nº 15, págs. 33-47
(Fragmento)
‘Abdul-Hâdî

Con la expresión «la gente de la censura» (Ahlul-Malâmah) se entienden tres cosas distintas, las cuales sin embargo se pueden identificar en condiciones excepcionales. Los Malâmatiyah son, ante todo, un grupo de grandes iniciados, una especie de Mahâtma[1] que ocupan el quinto grado en la jerarquía espiritual del esoterismo musulmán.

Para enfocar el argumento de este estudio, presentaremos en primer lugar a la consideración de nuestros lectores un extracto del Tratado sobre las Categorías de la Iniciación, de Mohyddîn ibn ‘Arabî.

«El quinto grado está ocupado por “aquellos que se prosternan”, esto es por aquellos que se humillan ante la Grandeza dominical, que se imponen el hieratismo del culto, que carecen de toda pretensión a una recompensa cualquiera tanto en este mundo como en el otro. Estos hombres son los Malâmatiyah. Ellos son los “hombres de confianza de Allâh”, y constituyen el grupo más elevado. Su número no está limitado, pero se hallan bajo la dirección del Qutb, o “Apogeo espiritual”[2] . Su regla los obliga a no mostrar los propios méritos y a no esconder los defectos. No obstante, ellos actúan abiertamente y operan en todos los dominios de la “virilidad espiritual” (Er-rajûliyah). Tienen diez “estaciones” a las cuales retornan y de las que hablan. [Estas “estaciones”] son: la caridad del Saber, la sabiduría, la previdencia, el arte de juzgar la naturaleza íntima de las personas y de las cosas por signos exteriores, la glorificación, la inspiración, la “Gran Paz” (Es-Sakînah), la certeza y la elevación espirituales[3].

[…]

En segundo lugar, aclararemos que la palabra «Malâmatiyah» designa a uno de los tres elementos fundamentales de la religiosidad islámica. Éste constituye la «Vía superior» o pragmática, que resume las otras dos: la «Vía interior» o quietista, sufica, y la «Vía exterior», o exotérica, ritual, moral y social. El tratado árabe que traducimos aquí entiende la palabra Malâmatiyah en este segundo sentido.

Existe, empero, también una congregación religiosa, una Tarîqah, que lleva este nombre. Es más bien rara; quizás se la puede encontrar solamente en Albania, en Siria y en la India. En otro tiempo era poderosa y estaba difundida; mas, democrática y liberal, ella se vio demolida por las persecuciones gubernamentales. Su nombre sigue siendo venerado aún entre los Derviches de todas las órdenes. Tradicionalmente, en los períodos difíciles los Malâmatiyah acostumbran refugiarse entre los Naqshabendiyah y los Bektashiyah. La ruina de esta orden coincide con la decadencia de todo el mundo musulmán.

Los libros que tratan de ella son muy raros, pues sus Shuyûkh no aman escribir. He encontrado sólo un manuscrito del único libro que yo conozco sobre la cuestión. Dicho manuscrito se halla en pésimo estado; muy mal escrito, a duras penas se logra descifrarlo. Palabras, y hasta frases completas, han desaparecido a causa de la acción destructora del tiempo, de la humedad, de los gusanos y de las roturas. Está tan lleno de lagunas que, a veces, no se logra ni siquiera comprender si se trata de un sí o de un no. Apelo pues a toda la indulgencia del lector, y me reservo el derecho de rehacer esta traducción más adelante, si alguna vez encuentro otro manuscrito más completo de este tratado. A pesar de todas estas dificultades y de los errores que puedan resultar, me arriesgo lo mismo a publicar el opúsculo, porque se trata de un documento único sobre un tema del todo ignoto.


Escrito aparecido por primera vez en la revista «La Gnose», n°. de marzo de 1911, y más tarde en la revista «Le Voile d’Isis», n°. 166, octubre de 1933. Publicado en el n°. 80 de la «Rivista di Studi Tradizionali».

[1] Empleo esta palabra a falta de otra mejor, por más que en sánscrito ella posea un significado diferente, pues presenta la ventaja de ser conocida por todos; no obstante, con esta palabra no quiero por supuesto referirme a nada que tenga relación con esas entidades imaginarias a las cuales los teosofistas atribuyeron la misma denominación. Con ella entiendo referirme a esos iniciados que hayan alcanzado la plena posesión de las potencias de su Ser completo.

[2] Tampoco el número de los Afrâd o «Solitarios» está definido, pero éstos no se encuentran bajo la dirección del Qutb de la época. Ellos constituyen la tercera categoría de la jerarquía esotérica del Islam.

[3] El copista de mi manuscrito ha olvidado el nombre de la décima «estación». Omisiones de este tipo son demasiado frecuentes como para asombrar a los estudiosos del árabe.

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