BHAGAVAD-GÎTÂ 14 agosto, 2016 – Publicado en: RESEÑAS – Etiquetas:

La Bhagavad-Gîtâ, el «Canto del Venerable», es un episodio del Mahabharata ―extenso escrito hindú que narra la epopeya de las contiendas entre dos tribus hermanas―, que versa particularmente sobre el diálogo que mantuvieron Krishna y Arjuna breves instantes antes de la batalla final, cuando Arjuna, viendo a la mayoría de sus familiares y amigos entre las filas enemigas, siente flaquear su ánimo, negándose a luchar a muerte contra sus seres queridos; es entonces que Krishna responde con la más pura doctrina al desaliento del valiente Arjuna.

« […] Krishna y Arjuna representan respectivamente al “Si mismo” y al “Yo”, la personalidad y la individualidad, las cuales son Âtmâ incondicionado y jîvâtmâ. La enseñanza dada por Krishna y Arjuna es, desde ese punto de vista interior, la intuición intelectual, supra-racional, por la cual el “Si mismo” se comunica al “yo”, cuando este está “cualificado” y preparado de tal manera que esta comunicación pueda establecerse de modo efectivo […] La batalla de la que se trata simboliza la acción, de una manera completamente general, bajo una forma apropiada a la naturaleza y a la función de los Kshatriyas, a los cuales el libro está más especialmente destinado; el campo de batalla (Kshêtra) es el dominio de la acción, en el cual el individuo desarrolla sus posibilidades; y esta acción no afecta de ningún modo al ser principial, permanente e inmutable, sino que concierne solamente al “alma viviente” individual (jîvâtmâ)». R. Guénon, Âtmâ-Gîtâ, cap. I de la recopilación Études sur L’ Hinduisme. En esta obra pueden encontrarse además diversas reseñas de libros en las que se hace referencia a distintos aspectos de la Bhagavad-Gîtâ.


BHAGAVAD-GÎTÂ
Cap. III – El Sendero de las Obras
(Fragmento)

1. Arjuna dijo: Janârdana (Krishna), si tu opinión es que la sabiduría es superior a las obras, ¿por qué me empujas a cometer esta cruel acción?

2. Pareces confundir mi razón con esas instrucciones tan ambiguas. Dime en definitiva por cuál de los dos senderos puedo yo llegar al supremo bien.

3. Dijo Krishna: En el principio de los tiempos, Arjuna, el de mente pura, establecí para este mundo dos firmes senderos, el de la unión por el conocimiento de la verdad para la persona contemplativa y el de la unión por las obras, para la persona activa.

4. Nadie se libera de la acción por el simple abstenerse de obrar, ni se puede llegar a la plenitud del Ser por la mera renuncia a actuar.

5. Nadie puede dejar de actuar ni siquiera por un momento, ya que los impulsos de las características de la propia naturaleza fuerzan a la acción.

6. Quien reprime los órganos de acción mientras su mente está ocupada en los objetos sensoriales, quien tiene la mente confusa, es una persona falsa.

7. Por otra parte, el que controla con la mente los órganos de la acción mientras se dedica a actuar sin apego por el resultado es superior.

8. Cumple con tu deber, Arjuna, porque la acción es superior a la inactividad. Sin actuar ni siquiera podrías mantener tu cuerpo.

9. Todas las obras encadenan al que las hace, excepto las que se realizan como ofrecimiento a Brahma. Actúa sin apego, hijo de Kunti, sólo por él.

[…]

19. Por eso, mantente desapegado, realizando las obras que tu deber te imponga. Porque actuando según el deber sin apego, se llega a lo supremo.

[…]

22. Nada hay, Arjuna, en los tres mundos que no haya hecho o me quede por hacer. No tengo ningún deber que cumplir. Sin embargo continúo actuando.

23. Pues si en algún momento dejara de atender a mi actuar, todos los seres humanos seguirían mi camino.

24. Si dejara de actuar, estos mundos perecerían y sería yo la causa de la confusión de las castas y de la destrucción de todos estos seres.

25. Con el mismo interés con que los que no nos han comprendido actúan por apego a las obras, deben actuar los sabios desapegados, para evitar que las gentes se extravíen, descendiente de los Bhârata.

26. El sabio no debe confundir las creencias del ignorante que está apegado a las obras. Por el contrario, trabajando él mismo con diligencia debe inducir a los demás a cumplir con sus deberes.

27. Al actuar siempre, son las características de la naturaleza las que llevan a cabo la acción, mientras aquel cuya mente está ofuscada por el egoísmo piensa: “Yo soy el que actúo”.

[…]

29. Los que están completamente ofuscados por las características de la naturaleza quedan apegados a sus actividades. El que comprende la totalidad no debe confundir a los de mente embotada que no la comprenden.

30. Lánzate al combate y ofréceme todos tus actos. Actúa sin la fiebre de la inquietud en el alma, libre de ambición y egoísmo, con la mente fija en el Ser.

31. Aquellos que con fe y confianza siguen mis enseñanzas se liberan también de las consecuencias de las acciones.

32. Pero los que desprecian esta enseñanza y no la practican conociéndola, los que están equivocados y no tienen discernimiento, van a la ruina.

[…]

35. Es preferible cumplir el propio deber aun con defectos que cumplir bien el deber ajeno. Incluso es preferible la muerte mientras se realiza el deber propio, a la vida en un deber ajeno lleno de temores.

[…]

37. El deseo, nacido del aspecto pasional de la materia, es voraz y pernicioso. Sabe que ése es el enemigo aquí en la tierra.

38. Como el fuego queda cubierto por el humo y el espejo por el polvo, como el feto permanece envuelto por la matriz, así la verdad está encubierta por el deseo.

39. Hijo de Kunti, el conocimiento de la verdad está encubierto por el constante enemigo del hombre de sabiduría, el deseo que es un fuego insaciable.

40. Se dice que son sus moradas los órganos sensoriales, el pensamiento y la razón. Con su ayuda el deseo confunde de diversas maneras al ser encarnado velando la verdad.

41. Por eso, tú que eres el mejor de los bhâratas, controla ante todo los órganos sensoriales y mentales y renuncia a esa causa del mal que anula la capacidad de aprender y la sabiduría.

42. Se ha dicho que los sentidos son superiores al cuerpo, que el pensamiento es superior a los sentidos y que la razón es superior al pensamiento. Pero lo que es superior a la misma razón es el Ser.

43. Al comprender que el Ser es superior a la razón, poniendo la mente en equilibrio, tú de poderosos brazos, destruye el deseo, ese enemigo difícil de vencer.

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