GARGANTÚA Y PANTAGRUEL Libro V Cap XLV 14 agosto, 2016 – Publicado en: RESEÑAS – Etiquetas:

GARGANTÚA Y PANTAGRUEL
Libro quinto
Capítulo XLV
François Rabelais
Cómo la Pontífice Babuc presentó a Panurgo ante la diosa Botella

Allí Babuc, la noble Pontífice, después de haber hecho arrodillarse a Panurgo, le hizo besar el margen de la fuente; luego le mandó levantarse y danzar alrededor tres danzas breves en honor de Baco. Hecho esto le mandó sentarse entre dos sillas dispuestas allí, con el trasero sobre la tierra. Abrió luego su libro ritual y soplándole en la oreja izquierda le hizo cantar el canto báquico que sigue:

¡Oh Botella
misteriosa!
Di en mi oído
esa bella
y prodigiosa
y venturosa
palabrita que te pido
De ella mi corazón está colgado
en ese divinísimo licor
que en tu divino vientre está guardado.
Baco, de mil batallas vencedor,
de toda la verdad se ha enseñoreado
Vino tan divino: con su complacencia
la mentira aleja, disipa el engaño,
danos alegría, lo mismo que antaño
a Noé la diste con tu sabia ciencia.
Canta ya la palabra celestial
que debe componer mi vida rota:
canta, y de lo que guarda tu cristal
te juro no verter nunca una gota.
¡Oh Botella
misteriosa!
Di en mi oído
esa bella
y prodigiosa
palabrita que te pido.

Concluida esta canción, Babuc echó no sé qué en la fuente; de pronto el agua comenzó a hervir con fuerza como hace la gran marmita de Bourgeuil cuando se despliegan cruces y banderas junto a ella. Panurgo escuchaba con un oído en silencio; Babuc estaba arrodillada junto a él, cuando de la Botella sagrada salió un ruido tal como el que hace una flecha al salir de la ballesta, o como el que hacen las abejas revoloteando sobre la carne de un ternero muerto y preparado según el arte y la invención de Aristeo, o en el estío un fuerte chaparrón cayendo súbitamente. Entonces se oyó esta palabra: TRINC.

—Por la virtud de Dios, está rota, o rajada, para no mentir —dijo Panurgo— así hablan las botellas cristalinas de mi país cuando estallan a causa del fuego.

Babuc entonces se levantó y tomó dulcemente a Panurgo por el brazo, diciéndole:

—Amigo, dad gracias a los cielos; la razón a ello os obliga; habéis obtenido prontamente la palabra de la diosa Botella, es decir, la palabra más regocijante, más divina y más cierta que jamás se haya oído desde el tiempo que llevo en el Ministerio de su sacratísimo Oráculo. Levantaos, vamos al capítulo en donde la glosa de esta bella palabra ha de ser interpretada.

—Vamos, por Dios —dijo Panurgo—. Soy tan sabio como antes; alumbrad sobre este libro; volved a donde está el capítulo. Vayamos a esa alegre glosa.

« LA DIVINA COMEDIA
GARGANTÚA Y PANTAGRUEL Libro I Cap LVII »