RELATOS TAOISTAS – EL DISCIPULO

RELATOS TAOÍSTAS El discípulo Lao Tzu Yendo Yang-tzeukin a P’ei y Lao Tzu a Ts’inn, se encontraron ambos en Liang. Impresionado por la actitud vanidosa de Yang-tzeukin, Lao Tzu alzó los ojos al cielo y exclamó con un suspiro: “No creo que sea el caso de perder mi tiempo instruyéndole”. Yang-tzeukin no respondió. No bien llegados al pueblo, Yang-tzeukin enseguida le llevó a Lao Tzu lo necesario para refrescarse y lavarse. Después, dejado el calzado…

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